
Deje de desperdiciar espacio en el suelo con los hornos para placas de freno
La mayoría de las fábricas todavía utilizan hornos de convección, que simplemente calientan el aire, con la esperanza de que este calor llegue eventualmente al recubrimiento de las placas de freno. Es un proceso lento. Tarda mucho tiempo. Además, eso significa que se necesitan grandes túneles para poder procesar las placas de freno, ocupando así la mitad del espacio de la fábrica.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente, utilizando radiación infrarroja de onda corta. En lugar de calentar el aire, la radiación infrarroja actúa directamente sobre el recubrimiento. Impacta tanto el sustrato como la capa de recubrimiento al mismo tiempo. Es rápido. Muy rápido.
¿Por qué sus túneles pueden reducirse de tamaño?
Dado que la radiación infrarroja de onda corta funciona a una frecuencia más alta, los compuestos orgánicos presentes en el recubrimiento absorben esa energía casi al instante. No es necesario esperar a que el aire se caliente. Gracias a esto, se puede reducir la longitud de los túneles en un 40% a 60%. Eso representa una gran cantidad de espacio recuperado. Además, se pueden procesar muchas más unidades por hora, sin tener que construir nuevas instalaciones en la fábrica.
Lograr la temperatura adecuada
Para que esto funcione, utilizamos lámparas de cuarzo de alta potencia. Estas lámparas concentran la energía exactamente donde es necesaria. Pero hay un detalle importante: hay que tener cuidado. Si la temperatura es demasiado alta, se quemará la resina o el recubrimiento no se contraerá de manera uniforme. Es un equilibrio delicado. Por eso utilizamos controladores PID y pirómetros. De esta manera, la temperatura de la superficie se mantiene dentro de un rango de 5°C, evitando así dañar las piezas.
Los sacrificios que hay que hacer
Nada es perfecto. Estos sistemas de radiación infrarroja generan mucha calor. Mientras el recubrimiento se seca rápidamente, la estructura del horno también se calienta mucho. No se puede escatimar en materiales de aislamiento ni en sistemas de refrigeración para los reflectores de las lámparas. De lo contrario, la estructura del horno se deformará.
Hacer el cambio
Si decide pasar de hornos de convección alimentados por gas a hornos de radiación infrarroja, generalmente es un cambio bastante sencillo. Basta conectarlos a una fuente de alimentación adecuada, ajustar el tiempo de tratamiento, y de repente su espacio de trabajo será menor. Lo mejor de todo es que el proceso se traslada desde la etapa de secado a la etapa de aplicación del recubrimiento, que es precisamente donde debe estar.